Entre los profesionales de la salud que se dedican al cuidado y a la atención de las personas mayores, la figura y trabajo del psicólogo es fundamental. Centros de día y residencias de mayores cuentan entre su personal con profesionales de la psicología especializados en la tercera edad. La función de estos profesionales, tan importante a lo largo de todas las etapas de la vida, se hace doblemente necesaria con el paso de los años, puesto que su trabajo estará dirigido y enfocado no solo en los mayores, sino en su entorno familiar más cercano.

La llegada a uno de estos centros de día significa el primer paso de un nuevo y largo recorrido que muchas veces empieza por charlas y consultas con los psicólogos de los centros de día. Suelen ser muchos los familiares que se acercan en primer lugar hasta la consulta del psicólogo de alguno de estos centros. En este sentido y, para alguien que acompaña por primera vez a un familiar anciano hasta uno de ellos surge, inmediatamente, la necesidad de asesoramiento, de información sobre qué hacer para facilitar la adaptación de un familiar y contribuir positivamente en su día a día.

Por otra parte, el psicólogo necesita también la información que pueda darle la familia, necesita conocer la historia personal y familiar de aquel que va a acudir a un centro de día o a una residencia, ya sea por propia voluntad o por imperativos de la vida.

Hecho esto, el psicólogo seguirá de cerca al residente, al usuario del centro de día y participará en la definición de las terapias de estimulación, teniendo siempre en cuenta cómo se relaciona el usuario con su entorno. El psicólogo ejerce a menudo de intermediario entre el usuario o paciente y la familia; les informa de las terapias a seguir y de la evolución y respuesta emocional de su paciente a los diferentes tratamientos.

Como la de los demás profesionales de los centros de día, la función del psicólogo está orientada a mejorar la calidad de vida de las personas mayores. Este grupo de población, cada vez más numeroso en nuestro país, ha puesto de manifiesto no solo la necesidad, sino la creciente importancia de la existencia de profesionales de la psicología especializados en la tercera edad que que ayuden a la población y a sus familiares durante el imprescindible proceso de adaptación que exige esta etapa de la vida.

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