Actividades de los centros de día. ¿Cuáles? ¿Por qué?

Actividades de los centros de día. ¿Cuáles? ¿Por qué?

Muchas de las personas que acuden a los centros de día y lo hacen con la intención de encontrar un lugar en el que sus mayores estén atendidos y cuidados, piensan en primer lugar, en la atención médica que recibirá su familiar o en si dicha atención médica pasa por disponer de  terapias destinadas a enfermos de Alzheimer, Parkinson u otras que aparecen con la edad y que son las responsables de que muchos de nuestros mayores se encuentren en una situación de dependencia.

En anteriores artículos lo vimos. Vimos cómo los centros de día cuentan con terapias destinadas a frenar el deterioro cognitivo. Sin embargo, no todos los usuarios de los centros de día necesitan de este tipo de tratamientos. Los centros cuentan con una extensa oferta de de actividades destinadas a entretener, enseñar y a mantener en forma a sus usuarios.

No solo actividades terapéuticas

Si bien es cierto que son muchos los que acuden buscando una ayuda médica, también hay quien por propia iniciativa, llega a estos centros buscando un lugar en el que encontrarse con personas con las que pasar unas horas al día y con las que relacionarse o compartir aficiones. De esta forma, es frecuente que la oferta de actividades con la que cuentan los centros de día, esté compuesta por opciones culturales, recreativas y de actividades específicas elegidas en función de los gustos que hayan manifestado sus futuros usuarios.

Las actividades culturales están pensadas para informar a las personas mayores acerca de temas que, generalmente relacionados con la salud, suscitan su interés, también se componen de otro tipo de actividades exteriores como la visita a museos o la participación en tertulias sobre diferentes temas e incluso, actividades destinadas a fomentar el gusto por la música, el teatro, la poesía, etc.

Mientras las actividades culturales pueden ser realizadas en el exterior, las recreativas, están pensadas para organizarse y disfrutarse en el propio centro de día. Es habitual la imagen de un grupo de personas mayores jugando a las cartas o la práctica de ejercicio físico que mantenga en forma y active a quienes frecuentan estos centros.
Talleres de cocina, clases de baile de salón o la celebración de fiestas regionales varias, suelen completar la oferta de muchas de las actividades recreativas de los centros de día. Con el buen tiempo, llegan también actividades de exterior y la posibilidad de salir de excursión o de practicar otro tipo de juegos al aire libre.

La posibilidad de dedicarle tiempo y esfuerzo a una sola actividad, de centrarse en cursos o talleres monotemáticos y por lo tanto, más específicos, ocupa otra de las ofertas con las que cuentan muchos de estos centros. Estos cursos suelen perseguir un doble objetivo. Por una parte  entretienen, pero por otra, cumplen una función terapéutica. Es el caso de la enseñanza de técnicas de relajación, técnicas para trabajar la  memoria o el descubrimiento de las bondades que la música ejerce sobre la salud.

Al final toda una lista de posibilidades dirigidas a mantenerse activos y a cultivar todo tipo de aficiones que no, necesariamente, deberían perderse con el paso del tiempo.