Existe un cierto paralelismo entre muchos de los cuidados y precauciones que tomamos con los niños y aquellos que debemos tomar con los mayores. Bien saben quienes trabajan con ellos, que la atención que se le presta a un niño de pocos años, comparte muchas características con la que nos demandan quienes han entrado en la tercera y cuarta edad. En materia de ocio y tecnologías, muchos trabajadores de los centros de día, pueden mantener con la televisión, una lucha similar a la que mantienen muchos padres con ciertos dispositivos de última generación.

Y al igual que con los niños, con los mayores cabe hacerse la misma pregunta: ¿cuántas horas deben pasar delante de la tele? ¿Conviene o no conviene que vean la televisión? Y, si la ven, ¿ algún programa podría estar especialmente indicado?

Si alguien puede aconsejarnos y respondernos a estas preguntas son, como siempre, quienes además de pasar con ellos varias horas al día, saben qué tipo de actividades beneficiosas puede ofrecer la programación televisiva, si bien es cierto que la gran mayoría de los programas no han sido hechos pensando en los mayores.

Son muchas las personas que pasan demasiadas horas al día frente a la tele y la realidad es que la inmensa oferta televisiva no ayuda a que sea de otra manera. Las personas mayores pasan aproximadamente entre seis y cuatro horas delante de la tele, el doble de lo recomendado por especialistas y profesionales entre los que se encuentran aquellos que trabajan en muchos centros de día… y la razón por la que esto es así, no es otra que el aburrimiento.

Sin embargo, puede ocurrir que lejos de encontrar en la televisión la alternativa al aburrimiento, ésta se convierta en medio entorno al que se reúna la familia y sirva de detonante para generar conversaciones y charlas o, incluso, para participar en algunos concursos de los que consta la parrilla televisiva que bien pueden ejercitar la mente y la memoria.

Como todo, la televisión sin excesos puede cumplir una función positiva y motivadora y continuar siendo una de las opciones preferidas de entretenimiento de la población mayor sin que sea perjudicial. Este fenómeno social puede ser una forma de entretenimiento y de disfrutar del tiempo libre perfectamente válida si no se abusa de ella y si se le da uso didáctico tal y como se hace en muchos de los centros de día al que acuden tantas personas mayores.

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