Los trastornos del lenguaje son relativamente frecuentes en la infancia, ya que afectan al menos al 10% de los niños, especialmente antes de los seis años.

El trastorno del lenguaje más común que se manifiesta en la infancia es el trastorno específico del lenguaje (TEL), definiéndose éste como una dificultad con el lenguaje que no está causada por ningún déficit evidente a nivel neurológico, sensorial, intelectual o emocional, y que puede afectar al desarrollo del vocabulario, la gramática y las habilidades conversacionales.

Entre las características generales del TEL nos encontramos:

  • Hay un nivel lingüístico inferior a lo esperado para el grupo de edad.
  • El niño presenta un desarrollo normal a nivel cognitivo, social, de autoayuda y motor.
  • No existen déficits sensoriales ni alteraciones cerebrales asociadas.
  • En definitiva, no existe una causa conocida que pueda explicar la gravedad del retraso en el lenguaje.
  • Los déficits afectan a la competencia lingüística (comprensión y producción) pero no a la comunicativa; es decir, los niños con TEL suelen mantener una intención comunicativa importante.
  • El problema es evidente desde las primeras etapas de adquisición del lenguaje (2-3 años).
  • Los déficits tienen un carácter evolutivo, de manera que si no se realiza una intervención adecuada, los problemas suelen ir empeorando a lo largo del tiempo y los niños pueden acabar recibiendo un diagnóstico más severo.

En ACTIVA tratamos el TEL interviniendo en el propio domicilio del niño. Para ello diseñamos programas especializados en los que se trabaja el lenguaje en todos sus niveles (fonológico, léxico, semántico, morfo-sintáctico y prágmático). De igual modo, el intervenir en el domicilio permite realizar una intervención a nivel familiar, proporcionando a padres y cuidadores información sobre el tema y las consecuencias que el problema puede tener en el futuro, apoyo emocional y soporte profesional, o establecimiento de estrategias comunicativas eficaces para interactuar con el niño.