Aunque durante estas fechas estamos sometidos a constantes mensajes de felicidad, a llamadas a la solidaridad, a frases que no hacen más que recordarnos la importancia de la generosidad y a luces de colores y bandejas de dulces alrededor de los que se celebran múltiples reuniones familiares llenas de alegría y diversión, siempre hay quien, como en los centros de día, viven una desesperanza y una tristeza que se agudiza en estas misma fechas. Y, es que, como todo, las Navidades tienen varias caras y cada una de ellas, se encarga, sin querer, de hacer que otra destaque.

A pesar de todo, a pesar de que nuestros mayores pertenecen a ese grupo de la población en la que los recuerdos y la nostalgia se hacen más presentes que nunca, es posible conseguir que disfruten estas semanas de otra forma. Quienes se encargan precisamente de esto son muchos de los cuidadores, médicos y trabajadores sociales de los centros de día, de residencias, de asociaciones dedicadas al cuidado de la tercera edad. Se encargan, se ocupan y se preocupan de que aquellos por los que velan no dejen de estar activos; y es que la actividad es un remedio infalible contra la nostalgia y la depresión que llegado el mes de diciembre, empieza a hacerse hueco entre miles de personas.

Para que la alegría gane a la tristeza, para que el presente esté, valga la redundancia, más presente que el pasado, para que los mayores de nuestras familias se sientan cómodos y capaces de disfrutar, los centros de día ponen a su creatividad manos a la obra y organizan múltiples actividades, ejercicios y excursiones destinadas a levantar el ánimo y a expulsar el aburrimiento. Entre los consejos que se dan a los familiares de los ancianos que acuden a los centros de día y que en dichos centros ponen en práctica, se encuentran algunos de los que sugerimos a continuación.

Si conseguimos implicar a nuestros mayores en tareas como la decoración del árbol de Navidad, la creación de elementos decorativos, la preparación de la cena de Nochebuena o la comida de Navidad, habremos conseguido más de una sonrisa y con ella, más de un estado de ánimo positivo.

Durante la preparación de la mesa, ¿por qué no hacer participar a nuestro familiar de las costumbres o de anécdotas de vida y charlar sobre su parecer acerca de cómo han cambiado algunas tradiciones?

Sin ánimo de llevarlos al pasado y de que se instalen en épocas cuyo recuerdo produzca nostalgia, este tipo de conversaciones puede ser la excusa perfecta para acercarse después a ver esas decoraciones luminosas que inundan tantas calles durante estos días.

¿Y cantar? Es cierto que no a todo el mundo le gusta ni que todo el mundo ha sido aficionado, pero si en los centros de día cantan villancicos, inventan poemas o crean tarjetas navideñas, ¿por qué no hacerlo también en casa? Cualquier actividad en la que participemos junto a ellos y en la que se puedan sentir protagonistas, solo traerá beneficios.

Sin embargo: ¡ojo! Médicos y trabajadores de los centros de día y de las residencias, prestan especial atención a las raciones y a las comidas y postres de estas semanas. En este sentido, tan importante es fomentar la participación y el entretenimiento y la motivación, como evitar un esfuerzo excesivo o una ingesta excesiva de comida.

Dicho esto, esperamos que aquellos que todavía no hayan empezado a trabajar en sus decoraciones navideñas o no hayan empezado a pensar en el próximo menú de Nochebuena, puedan ponerse ya mismo, a disfrutar de lo gratificante que pueden ser estas Navidades.

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