El arreglo personal, el acto diario de vestirse y asearse es algo en lo que la mayoría no cae hasta que se encuentra en alguna situación que dificulta tan habitual costumbre.

Quienes conviven con personas mayores dependientes o quienes las cuidan y atienden a diario en centros de día y residencias, tienen muy presente la importancia del arreglo personal, un arreglo que debe pasar en muchos de los casos por combinar prendas prácticas que se adecúen a quienes tienen dificultades para moverse, a quienes no se encuentran lo suficientemente ágiles para vestirse por sí solos o, sencillamente, a quienes dependen de la ayuda de un tercero para ejecutar las tareas más básicas de higiene diaria personal.

Como casi todo, detrás del aspecto de muchas personas mayores, detrás de ese pantalón elástico fundamentalmente cómodo pero poco bonito, hay una razón práctica, como también la hay en el tipo de calzado con suela de goma que emplean muchos ancianos para evitar resbalones. Aunque la estética parece pasar a un segundo plano, no debemos olvidar sin embargo, una de las funciones más importantes que cumple el aspecto cuando alcanzamos una determinada edad y nos encontramos con personas dependientes.

Otras de las funciones que cumplen muchos de los profesionales de los centros de día es la de asesorar, informar y recordar a las familias de los mayores dependientes, que aspecto personal y dignidad están íntimamente relacionados.

Si por una parte mantener la autonomía en todo aquello que tenga ver con el aseo y arreglo personal es importante por ser un gran estímulo para muchos ancianos que van viendo cómo necesitan de otros cada vez más frecuentemente, por otra, una imagen correcta, aumenta la aceptación y reconocimiento social.

Los trabajadores sociales, los cuidadores, el personal en general de los centros de día y de las diferentes residencias en las que viven muchas personas mayores, trabajan por estimularlos para que aquellos a quienes se dedican se interesen por mantener un aspecto digno, un aseo personal que incrementará su autoestima y con ella su estado de ánimo positivo.

Cada uno de estos profesionales es consciente de lo que supone fomentar la independencia entre las personas mayores y del papel que desempeña la paciencia a la hora de enseñar de nuevo y paso a paso, a cada una de ellas a arreglarse, vestirse, asearse; a, en definitiva, evitar un aspecto físico descuidado en favor de una imagen cuyas repercusiones son determinantes para la aceptación tanto de uno mismo como del resto de la sociedad o del entorno que los rodea.

El interés por una imagen personal adecuada estará siempre presente entre los diferentes trabajadores de los centros de día que, como buenos profesionales, responderán a las preocupaciones y al desconocimiento de muchas familias que llegan inquietas a este momento de la vida por el que pasa alguno de sus miembros.

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